jueves, 25 de enero de 2018

Kurundu, el amuleto de Zigo Rayopineal y Camila Dos Santos:

Hace unos días cuando publicamos la nota "Dos, formatos y experiencias de colaboración en dúos” nos quedó por fuera este trabajo lanzado en los primeros días de este año. “Kurundu” es la unión del argentino Zigo Rayopineal y la paraguaya Camila Dos Santos, su primer disco se titula “Yvykua Ipuva” y ha sido lanzado por el sello griego Plus Timbre. El nombre que han elegido para bautizar este dúo “Kurundu” es una palabra en guaraní que significa amuleto (existe además la leyenda del Curundú que relata la historia de un gaucho protegido por un amuleto confeccionado por el “abá payé”).


Una de los factores que hace interesante este disco es el cruce generacional y geográfico que representa, Zigo Rayopineal es un artista argentino con una trayectoria de al menos tres décadas que incluye trabajos en la grabación de campo y la electrónica experimental, mientras tanto Camila Dos Santos es de origen paraguayo, aunque vive en Argentina desde el 2010 donde ha desarrollado una carrera en el ambiente académico desempeñándose además como cesionista y chelista freelance. Es decir, Zigo y Camila están separados por varios años lo que hace de su colaboración un encuentro entre dos generaciones. El punto de encuentro es su interés no solo en la música sino en cierto estilo de composición, algo que “Yvykua Ipuva” refleja vivamente.


Un antecedente importante de este disco fue la participación de Zigo y Camila en el encuentro sonoro “Río Derivadas de la Escucha" que tuvo lugar en Asunción Paraguay el año pasado entre fines de Julio y comienzos de agosto. Ya en este encuentro el dúo brindó un taller “sobre técnicas expandidas de interpretación instrumental, grabación, procesamiento en vivo de instrumentos y grabaciones de campo”. Además, montaron junto a otros artistas una instalación sonora quadrafonica. Aunque el disco como tal fue grabado en Buenos Aires “Yvykua Ipuva” contiene grabaciones de campo realizadas en Paraguay. Su estilo de composición está basado justamente en buena parte de los temas que presentaron durante el encuentro, los cinco movimientos que lo componen son improvisaciones en las cuales Zigo y Camila van creando sonidos a través de la exploración de sus instrumentos.


La secuencialidad va dándose de manera intuitiva, algunas piezas pueden seguir planos más armónicos mientras que otras pueden resultar más bien disonantes. Camila se encarga del Violonchelo, Zigo en cambio utiliza instrumentos poco tradicionales: loops, maquinas, y grabaciones de campo. Mientras Zigo crea ambientes con su arsenal electrónico, Camila le va sacando todo tipo de sonidos al violonchelo, su exploración del instrumento es tanto académica como experimental explotando las múltiples posibilidades del instrumento. El disco como resultado final busca mantener esa naturalidad del sonido, evitando agregar o corregir detalles en la post-producción. 

Trabajos como este requieren una entrega que va más allá de lo sonoro, la única manera en que la colaboración funcione implica que los dos músicos se entiendan a un nivel intuitivo y no verbal. Zigo y Camila como Kurundu logran un punto de encuentro entre dos generaciones, entre lo experimental y lo académico, entre instrumentos tradicionales y vanguardistas.

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